A menudo sucede que te invitan a una casa
y a la pregunta: "Qué traigo?
la respuesta es "Nada, nada, no te preocupes".
Entonces siempre hay quien se ofrece para llevar
vino o algún postre.
En mi caso me encanta sorprender (a quien no me conoce)
diciendo "Bien, pues yo traeré el pan".
Entonces el anfitrión responde con un "¡Perfecto!"
puesto que el pan es aquel comodín con el que no interfieres en su organización
y tampoco requiere demasiado compromiso.
Mis bandejas de panecillos variados recién hechos
no tienen nada que envidiar a los de los mejores restaurantes.
Causan sensación. Me encanta.
;-)
Ingredientes
Cebolla
Sésamo
Olivas negras deshuesadas (quitar el hueso a las de Aragón)
Polvo de Ceps
Aceite de Oliva Virgen Extra
Preparación
1.- Preparar la masa de pan según la
receta2.- Dividir la masa en 16 partes iguales.
3.- Estirar cada parte en forma rectangular de aprox. 5 x 10 cm.
4.- Para el pan de cebolla: Repartir la cebolla cortada a cuadraditos por encima de la masa en forma de rectángulo, clavarla un poco con los dedos y enrollar la masa sobre sí misma, dejando en la parte inferior el cierre. Dar un corte a lo largo en la superficie y poner una tira de cebolla. Espolvorear con harina.
5.- Para el pan de sésamo: Repartir el sésamo por encima de la masa en forma de rectángulo, clavarlo un poco con los dedos y enrollar la masa sobre sí misma, dejando en la parte inferior el cierre. Poner un montoncito de sésamo encima, presionando un poco.
6.- Para el pan de olivas: Repartir las olivas cortaditas por encima de la masa en forma de rectángulo, clavarlas un poco con los dedos y enrollar la masa sobre sí misma, dejando en la parte inferior el cierre. Poner un trocito de oliva encima, presionando un poco y hacer dos cortes a cada lado.
7.- Para el pan de ceps y aceite de oliva virgen extra: Repartir el polvo de ceps por encima de la masa en forma de rectángulo, clavarlo un poco con los dedos y echar un chorrito generoso de aceite por encima. Repartirlo con los dedos. Enrollar la masa sobre sí misma, dejando en la parte inferior el cierre. Con el mismo aceite que nos queda en las manos, acabar de untar el pan por la parte exterior. Hacer un par de cortes oblícuos con las tijeras.