Para mí, son "rosquilletes"
porque siempre las he llamado así.
Palitos, grissines y otras maneras de denominar
a esta simple delicia a quien nadie hace desgana.
Angel y Lucas son mis sobrinos,
para ellos su madre se les hace siempre,
de mil maneras y con mil combinaciones.
En el cole ellos son la envidia de sus congéneres.
Tener una mami así es todo un lujo.
Este verano ella me dio el secreto para que quedaran muy crujientes:
Estirar la masa muy muy fina, cortar con el cortapastas o con un cuchillo afilado,
dejar levar y hornear,
y para que no se pongan blandas: Congelar!!!
Están deliciosas incluso recién sacadas del congelador.
Tengo otra entrada de rosquilletes
pero ésta la supera con diferencia.
Ingredientes
200 g agua
25 g levadura prensada fresca
400 g harina
1 cucharadita sal
Preparación
1.- Precalentar el horno a 225º.
2.- Poner el aceite, el agua y la levadura en el vaso y programar 1 minuto, temperatura 37º, velocidad 4.
3.- Añadir la harina y la sal por el bocal, y programar 10 segundos, velocidad 4.
4.- Programar 30 segundos, posición "vaso cerrado", velocidad Espiga.
3.- Añadir la harina y la sal por el bocal, y programar 10 segundos, velocidad 4.
4.- Programar 30 segundos, posición "vaso cerrado", velocidad Espiga.
5.- Retirar la masa del vaso con las manos aceitadas.
6.- Extender una parte en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Con el rodillo estirarla muy fina y cortar a tiras con el corta pastas. Rociar con agua con la ayuda de un spray y salar ligeramente. Dejar reposar un ratito.
6.- Extender una parte en una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Con el rodillo estirarla muy fina y cortar a tiras con el corta pastas. Rociar con agua con la ayuda de un spray y salar ligeramente. Dejar reposar un ratito.
7.- Hornear durante unos 10-15 minutos aproximadamente, vigilando que no se quemen, pero que queden tostadas.

